Un simple comentario suyo me ayuda mucho a mejorar. No deje de hacerlo, por favor.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Biaba (BDSM tango)


Algo que me interesa mucho es encontrar el BDSM en la cultura que me rodea, sobre todo en la que se hace cerca mío, en mi propio idioma y en mi propia región, país y ciudad. Y algo que me ha gustado mucho es encontrar el BDSM en el tango, esa música tan característica de la ciudad en la que vivo. Es que no sólo la música gótica y el heavy metal tienen su veta BDSM, sino también el tango, como no puede ser de otra manera en un estilo musical que ha sido clásicamente asociado con el masoquismo emocional.
Con ese espíritu hice este video. Se trata del sonato "Biaba", que en lunfardo quiere decir "paliza", escrita por Celedonio Flores (1896-1947), uno de los máximos poetas tangeros de todos los tiempos.  El Negro Cele escribía poesía tanguera en lunfardo, un arte doblemente marginal, que combinaba esa música maldita de origen prostibulario y ese dialecto de origen carcelario. La censura de sus tangos en lunfardo lo amargó tanto que murió de tristeza, sin alcanzar a ver la revancha del lunfardo sobre la pacatería y los prejuicios. La música, en tiempo de tango-milonga, y el canto le pertenecen a Edmundo Rivero, un prócer, que tiene varios tangos de temática BDSM. ¿Será por algo?
Las fotos están tomadas de la galería propia de Mazmorra y corresponden a sumisas que forman parte de la comunidad de Mazmorra a la que también pertenezco.Gracias a todas ellas, mis hermanas, y a sus Amos, quienes en muchos casos son los autores de esas fotos.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

"Tenemos que hablar"


Tenemos que hablar”. Hacía cuatro años que estábamos juntos, si comienzo a contar desde aquellas madrugadas salvajes de infidelidad y Parque Centenario. “Tenemos que hablar”, me había dicho por teléfono. No era la primera vez que ella usaba esas palabras. Habían llegado a convertirse en nefasto augurio de un nuevo cambio, de una nueva regla, de una nueva verdad con la que debería aprender a convivir en adelante. Y cada vez, yo sabía que era mi culpa, fuera cual fuera mi falta. “Voy a llegar tarde, pero mantenete despierto que tenemos que hablar”.

Llegó a las tres de la mañana, no demasiado tarde para ella, acostumbrada a trabajar en su estudio toda la noche. Llegó hermosa como siempre y como siempre, envuelta en ese aura de amatista, desplegando sus bucles rubios al compás de sus pechos y su andar de pantera blanca. Como siempre, sus labios desparramaban una luz rosada que apenas dejaba ver dos incisivos caníbales entreabiertos. Nunca pude acostumbrarme a su belleza, un tipo de belleza escalofriante, de diosa indefensa y feroz, lista para ser complacida desde una súplica de ojos verdes.

Cuando llegó y me miró, un ruego inutil me rasgó el alma. Ahí no estaban ya esas sonrisas tan suyas, que se le escapaban como mariposas en celo. No estaban esas arrugas pícaras que se le formaban en las comisuras de los ojos cuando se desnudaba. No estaba ese cantito cordobés desenfadado que usaba como una daga pecaminosa para indicarme qué, dónde y cuándo.

Entró con una noche agria a sus espaldas y la mirada ausente, o quizás dura, o quizás inundada de decisión. Se sentó en el sillón, se cruzó de piernas y me dijo: “estoy saliendo con un tipo”. El universo cayó como una demolición sobre mí. Un silencio terminal se desparramó por mi cuerpo y lo sostuvo como una marioneta. Un destello de lujuria en sus ojos entrecerrados, su pelo revuelto y su boca húmeda, confirmaban la sentencia. En realidad era evidente. En realidad yo hace rato que lo sabía. En realidad, yo no quería que ella lo dijera. Qué podía importar que ya casi no pudiera tocarla. Qué podía importar que tuviera que encontrar algo de alivio en los baños públicos. Ella seguía allí, a mi lado, iluminando con su piel la oscuridad de mi lecho. Ella seguía entrando con sus piernas alargadas en esos tacos explícitos, dejando escapar bocanadas de vida en cada sonrisa. Qué podía importar que otro la tuviera, si ella estaba allí.

Pero la verdad en sus labios fue un latigazo. La verdad es un arma para la que no hay armadura. Un sentimiento inombrable, desconocido, se apropió de mi impotencia. Indignación, celos frenéticos, miedo, humillación. Mis ojos se llenaron de mil veces ella curvándose bajo otro hombre, clavándose en mis pupilas como abejas sin alma.

¿Estás enamorada de él?” , dije sin voz, esperando no sé qué respuesta, ni que disculpa. “No sé” , respondió como haciéndome saber que no tenía derecho a preguntar. “¿Estás enamorada de mí?” , fue entonces mi repregunta desesperada, la pregunta de mi derrota. “A vos te quiero mucho”, dijo ella, iluminándome el alma con una migaja.

Con el tiempo aprendí a comprenderla y a apoyarla, aunque nunca pude aprender a controlar mis celos, cada vez más crueles, cada vez más sádicos, cada vez más desbocados. Con el tiempo ella aprendió a enrrostrarme hasta el más mínimo detalle de su derecho al placer, como una venganza, o quizás, como un acto de amor, como un reconocimiento a mi presencia allí. Eso sí, nunca más pude tocarla. Lo intenté los primeros días y un desdén helado se desprendió de su cuerpo como uno de esos cuchillos cortos que se usan para castrar al ganado que no sirve para padrillo.

En la desesperación de mi deseo clausurado, una noche logré con súplicas sacarle la bombacha. En realidad fue Ella la que, cediendo y con Sus propias manos, la guió hasta mi boca. mis labios temblaron sobre el satin negro como un poseído y mi paladar se empapó de Su sabor hasta estallar sin esperanza. Entonces, Ella misma desvirgó mis convulsiones castas, llevando mis manos al satin y mi boca al semen, como  si se tratara de una plegaria. Nunca voy a olvidar el brillo verde de sus ojos cuando me revelaba lo ocurrido: “dulce, no me había cambiado la bombacha”.

Nunca más me permitió siquiera pensar en intentar tocarla. Pero ciertas noches, cuando Ella llegaba con un “algo” inconfundible, se sacaba la bombacha y me la daba. Y yo aprendí a agradecerlas como un animalito hambriento, a quien se le daba un brebaje especial para que saciara mi sed con el fruto de Su placer.

Un viernes de octubre de 2002 atendí el teléfono en casa y Su voz desde el otro lado me anunció que ese fin de semana no vendría a dormir: “el lunes tenemos que hablar”. La separación hizo inevitable el inicio de mi vida como esclavo.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Gracias

me toma
me desnuda
me despelleja
me sumerge en un lugar de gritos negros
hace de mi una masa aullante
hace de mi un dolor viviente
me toma
me rescata
¿estás bien?
si Amo
Gracias.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Te quiero mañana lunes acá


Mañana a esta hora voy a estar sentado en el micro, yendo por la Ruta 2 hacia Mar del Plata, para servirLO nuevamente, mi SEÑOR. Cómo siempre cada vez que USTED me llama, soy una coctelera de emociones. veo como, simplemente con ver su orden de "te quiero mañana lunes acá en Mar del Plata", salen a la superficie los sentimientos de siempre: miedo, nerviosismo, resignación ante el hecho de que cada vez  es más dificil y duro (no puedo entender como hay esclavos a los que les gusta sufrir, no es mi caso). Pero a la vez siento una mezcla de emociones que han ido creciendo en mí desde que USTED  me tomó. y que nunca habían estado antes. Es algo parecido a la alegría y a la felicidad, aunque sin ese relajamiento espiritual que caracterizan a la alegría y la felicidad. Es un sentimiento de plenitud tensa, de sentirme que sigo siendoLE útil a mi AMO y que como tal ÉL volverá a utilizarme para obtener placer. Pero también hay un sentimiento de entrega, tan dificil de explicar, como si mi piel se abriera para que USTED entre en mí y tome cualquier cosa que desee. Y finalmente encuentro en mí este sentimiento tan novedoso de sentir orgullo por ser SU esclavo, algo que vivo como una bendición. La presencia de este sentimiento es lo que más ha cambiado en mí, frente a lo que sentía antes de que USTED me tomara. 

LE juro AMO que esto último no es verso de "puta en celo", como alguna vez me dijo con tanta razón. Esto viene del fondo de mi. Gracias AMO.

SU esclavo cristianfate

viernes, 10 de septiembre de 2010

Eme (Una vez más siempre)

Verla una vez más
como siempre
en la esquina
de la ciudad
en la que me enseñó cómo amar
para siempre.

Ver Su sonrisa desbordada
esa sonrisa
una vez más
y como siempre
el placer
en la luz negra de Su mirada

Verla una vez más
y como siempre
no poder tocarla.

jueves, 9 de septiembre de 2010

“Voy a hacerte sufrir, tonto” (DominaEme I)

DOMINAEME (El Amor de mi Vida)


Luego de mi divorcio vagué por un limbo de Amas profesionales hasta que la encontré a la vuelta de la esquina: Eme trabajaba en el mismísimo lugar en que yo trabajaba y vivía en la misma manzana en que yo vivía. Universo extraño este universo, lleno de signos y seres destinados a encontrarse, que se cruzan sin verse.

La vi por primera vez desde el interior de un ascensor, sentada en la mesa de recepción del primer piso, con esa sonrisa de ojos negrísimos con la que parecía poseer el mundo. Estaba allí, casi impúdicamente, casi al acecho, “chorreando sexualidad”, como me dijo en la cama, pobrecita, aquella chica que me entregó -sin darse cuenta claro-, a esa existencia inevitable que me marcaría para siempre.

Caí rendido ante Ella desde el minuto que la ví y Ella vió que caí rendido al verla. “Éste vuelve”, me diría que pensó cuando me vio verla desde el ascensor.

Me costó un perú salir con ella. Estaba en Argentina casi de paso, saldando cuentas con sus raíces destrozadas por el exilio, donde Córdoba, México y París se mezclaban en ese hablar que aún hoy me puede todo. Me puse a seguirla como un perrito y Ella se divertía, contándome de sus amantes y el amor de su vida, que la esperaba en París. Lo que en cualquier otro hubiera sido una sirena para alejarse, en mí era un anzuelo. Y Ella lo sabía. Durante tres meses me mantuvo a distancia pero cerca. Amigo confidente (amigo nada más, amigo para qué).

Nuestra amistad se llenó de conversaciones y canciones repletas de pistas y signos: sus tatuajes, su libertad, su necesidad de controlar, sus múltiples amantes, su humor egoísta irresistible haciéndome repetir una y otra vez “pegame y decime marta” o “con los dientes rasgarás mis medias”, ese chiste que vino de los códigos sodastereanos que nos vinculaban. Y su placer avasallante. Y mis confesiones, mis cuernos, mis sumisiones, mi religiosidad depravada (mis pervobsiones religiosas), mis sueños de libertad profunda. Y aquel niño marplatense que sobrevivió al abuso como pudo. También nuestro canto guitarrero desgarrándose en zambas y corridos. Fue Ella la que me puso nombre: “cristian, cristian fate”, “destino cristiano”. Fui con ella el que no había sido con nadie hasta entonces; el actor sin careta, el guerrero sin escudo. “Voy a hacerte sufrir, tonto”. La frase y la sonrisa que la acompañaba invariablemente, eran un cebo infalible.

Una noche, estando en mi casa, sucedió. Finalmente Ella cedió. ¿Cedió? Hicimos el amor como si el mundo no existiera, con ella riendo sobre mí, con ella sujetándome las muñecas en señal de crucifixión. Esa primera y larga noche de sexo... que nunca más se repetiría, no así.

A la mañana, mientras le servía Su primer desayuno de frutillas con crema y jugo de naranja, me explicó cómo iban a ser las cosas. Libertad absoluta y esclavitud. Ella y yo. Ama y esclavo. DOMINAEME y cristianfate. Mayúscula y minúscula. BDSM. “Nada nunca que vos realmente no quieras” y código de seguridad. Hasta que se fuera con El Hombre De Su Vida a París. “Voy a hacerte sufrir, tonto”. La frase tantas veces dicha, había perdido gracia y ganado malicia.

Pero yo ya sabía. Era obvio de toda obviedad. Sabía..., pero no sabía. Ella tenía Sus amantes, Su vida y Sus amigas... y Su esclavo. Fue la primera vez en serio. Esposado, en un colchón en el suelo de la habitación de servicio, un lugar que se convertiría en mi pieza jaula y Su Sala de Disciplina, durante casi un año.

Fue la Mujer de mi Vida. Marchamos juntos por los derechos humanos y lloramos juntos cuando encerraron a los asesinos que mataron a nuestros seres queridos. me enseñó a ser lo que soy y a disfrutar mi ser como era. me enseñó a ser libre y a entregarme libremente. me enseñó a entregarLe mi ser, a entregarme en serio, un paso más allá de todos los juegos. me enseñó a encontrar qué cosa era, a liberarme de los miedos y a utilizar a mi favor esos atroces instrumentos de tortura mental que heredé del abuso y la formación católica infantil.

DOMINAEME dejó en claro desde el inicio que ella tenía otros (y otras) amantes y que yo nunca podría volver a penetrarla. En muchísimas oportunidades me dejó en silencio en mi pieza jaula, mientras ella disfrutaba con Sus amantes, uno de ellos jefe directo de ella y de algún modo también, jefe mío. En realidad, con Ella comencé realmente a ser esclavo y a entender en serio, que el único placer profundo que estaba activo dentro mío era que yo sirviera para el placer de Ella. Claro que tuve celos, celos terribles... Todo es un proceso... y lleva tiempo, muchíííííííííííísimo tiempo...

martes, 7 de septiembre de 2010

La Venus de las pieles II (teatro y no teatro)



 "Te voy a hacer aullar como un perro" (La Señora Wanda, La Venus de las Pieles)
El sábado a la noche fui a ver "La Venus de las pieles" al teatro. Para mi fue una experiencia extraña, fuerte y muy emotiva, principalmente porque no fue una ida cualquiera al teatro, sino una ida con el grupo de Am@s y sumis@s de Mazmorra. Fue mi primer encuentro personal con la comunidad de Mazmorra, podríamos decir mi salida del closet. Cuando llegué, como no conocía a nadie, vi que había tres chicas que estaban en la sala de entrada donde habíamos quedado en encontrarnos y les dije: "¿ustedes son de Mazmorra?". "¿Queeeeeeeee?", me contestaron horrorizadas, mirándome como a un personaje escapado de la obra. mi cara se puso de inmediato color rojo spanking. Auténtica humillación pública. En los comentarios del foro del día siguiente, AmaReina disfrutó con humor sádico posteando en el hilo "Preguntas insólitas" lo siguiente:  

"¿ustedes son de Mazmorra?" (pregunta de cristianfate{AAC} a unas pobres chicas paseando por palermo =P)
Un comienzo muy "adecuado" para una obra masoquista. Finalmente me encontré con el grupo y entramos. Todo el público era Mazmorra. Y eso quizás haya sido lo más extraño y movilizador. Para los actores, los personajes eran de ficción, pero el público éramos los personajes reales: Amos con fustas en la mano, sumisas con sus collares de esclavas o esposadas, Amas con sus "botas de brillante brillante cuero" y sus sumisos, esclavos con las marcas visibles del látigo en sus cuerpos... Ese encuentro entre ficción en el escenario y realidad en las butacas era muy fuerte. No sé como la habrán vivido los actores, porque actuar frente a un público integrado por los personajes que ellos mismos estaban representando, teatralmente debe ser muy extraño y fuerte. creo(creemos) que estaban un poco asustados.

La obra es una representación teatral escrita por Claudio Quinteros, sobre la novela "La Venus de las pieles" de Leopold Sacher-Masoch, escrita en 1870. Aunque la novela y el autor estén bastante y muy injustamente olvidados, se trata, justamente, de la obra que dio origen al término "masoquismo", correspondiente a la letra final del bdsm. Claudio Quinteros es un dramaturgo joven, que ya ha recibido un Martín Fierro por su trabajo en la excelente telenovela Resistiré (2003) y que dirige la obra junto a Nayla Pose, a quien me veo viendo muchas veces más.

La obra me conmovió. Mucho, mucho realmente. Y por lo que he visto, a los demás mazamorrerros también. Minimalismo, con los actores actuando a centímetros de nuestros pies, en medio de una oscuridad onírica alumbrada de a ratos por algún farol o alguna linterna. El texto dramático tenía el dilema de transmitir las ideas, el espíritu y las palabras de Sacher Masoch, pero además hacerlo de manera teatral, de tal manera que no fuera un grupos de actores leyendo la novela, y además en un lenguaje argentino, que hiciera que esos personajes que casi podíamos tocar, fueran creíbles y familiares. Todo realmente muy pero muy logrado. Todo el tiempo sentí que me veía a mi mismo en sesión, cuando veía a los personajes de severin y leopold, azotados y humillados por la Señora Wanda y pulsados por el sueño obsesivo de someterse a su Venus de las pieles. Comunicación profunda.

Hay mucho trabajo creativo y comprometido detrás de ese resultado. Quinteros nos contó que hace cuatro años que vienen poniendo la obra en escena y que originalmente el texto era mucho más largo, más textual, pero al mismo tempo menos dramático y con mucha menor capacidad comunicativa. Para conseguir eso Nayla y Claudio (los directores) estaban sentados en una de las puntas de las butacas donde estaba el público y tomaban nota frenéticamente de todo lo que observaban. me lo contó kaótica{KRN}, la sumisa de Kronos. Hablando con Quinteros en la puerta, podías darte cuenta de cómo se ha sumergido, no solo en la novela de Sacher-Masoch, sino en su biografía y la de Wanda. me gustó mucho eso, esas ganas de entender(nos) profundamente. Un verdadero hombre de teatro, en el sentido elogioso de la expresión.

Cuando la obra terminó también fue extraño, porque hubo un silencio largo larguísimo, que yo sentí que era como esos silencios que se producen "cuando todos saben que todos saben".

Para mí, lo más fuerte y movilizador es que me conecté con mi condición de esclavo de un modo que nunca me había pasado, a través de una obra que me representó en un escenario frente a todos y con una comunidad en la que, por primera vez en mi vida no necesité una máscara teatral. Teatro y no teatro. Cuando volvía a casa pensé en mi AMO. me di cuenta de la suerte que tengo de que haya decidido tomarme como SU esclavo. me di cuenta que la razón de mi vida es existir para que Él pueda disfrutar haciéndome "aullar como un perro". No teatro.

domingo, 5 de septiembre de 2010

"Te tocó un Dueño sádico. ¿Se comprende?"

Naturaleza muerta sádica

AMO, muchas gracias por SU mensaje y SU atención. USTED tiene todo que ver con esa comprensión que USTED menciona sobre mi realidad y mi posición en la vida. Saber que soy SUYO, realmente digo, no como una frasesita que solo se dice, me dio una tranquilidad y una sensación de plenitud sobre mi condición que nunca había sentido. También he pensado mucho sobre como serían las cosas si yo viviera en SU ciudad y estoy seguro, como dice USTED, que a esta altura USTED estaría literalmente tallándome con SUS manos. Pero eso también es algo que me da miedo, no un miedo inmanejable, sino un miedo que tiene que ver con mis límites y la forma en que siento que siendo SUYO podría ir traspasándolos todos. Es contradictorio, porque por un lado me siento liberado para ir dónde sea que USTED me lleve y por otra parte, eso me da miedo, o quizás sea vértigo. me he preguntado varias veces si no habrá sido inconcientemente intencional que USTED viva en otra ciudad.

Mi estado de salud es bueno, diría muy bueno, teniendo en cuenta mi edad, AMO. La lesión del hombro derecho, es una lesión que viene del tenis, de sacar. No es una lesión grave, pero si llega a ser molesta en ciertas circunstancias de esfuerzo o determinadas torturas. En general todas mis articulaciones son pésimas y tienden a lesionarse desde que era adolescente. Es genético, AMO. No hay arreglo para eso, pero mi estado físico es bueno, siempre lo fue. Con la caída de presión es lo mismo: es una característica de mi cuerpo desde siempre, aunque no siempre me baja la presión cuando mi cuerpo es usado intensamente. 

Pero soy perfectamente consciente, AMO, que estas limitaciones entorpecen SU trabajo sobre mi. Y eso me hace sentir mal, realmente muy mal, en deuda con USTED. Algunas cosas no las puedo evitar porque son biológicas, pero si bien mi cuerpo necesita cierta "recuperación", en esos momentos, en general no es necesario que USTED "interrumpa" mi sometimiento ni SU trabajo sobre mi cuerpo. Es cierto que la parte afectada necesita recuperarse, pero el resto de mi cuerpo y mi alma pueden seguir sirviéndolo perfectamente.

yo sé AMO que me tocó un AMO sádico, lo supe desde el primer momento. Y es por USTED, justamente, que comencé a amar el sadismo y a estudiar sobre el sadismo, para poder entenderlo, entender cómo USTED obtiene SU placer y prepararme, en cuerpo y alma, para que USTED pueda obtenerlo conmigo, plenamente. he aprendido, AMO, a visualizar SU cara de placer en el momento en que el dolor ya es insoportable, para llegar a niveles que creía que era imposible llegar. Claro que eso me da miedo, porque no soy tonto y me doy cuenta de que este camino me lleva a una profundización constantede mi esclavitud., y que cada límite alcanzado se vuelve preámbulo de otros nuevos. Pero al mismo tiempo me ha nacido una confianza infinita en USTED, y sé que aunque yo no lo entienda o lo crea imposible, USTED logrará hacerlo posible y yo viviré mi plenitud.

Desde que USTED me tomó como SU esclavo, AMO, el 6 de marzo de 2010, he comenzado a vivir sólo para USTED y SU sadismo. amo SU sadismo, AMO. Y me siento muy orgulloso de ser objeto de SU sadismo. Pero también me siento en deuda. sé que estoy en deuda y deseo en lo más hondo de mi alma que USTED sea más exigente, todo lo exigente que USTED desee.

 Solo así siento que estoy sirviéndole realmente. Y sólo así siento mi esclavitud. Es algo que he ido interiorizando desde que estoy con USTED y que disfruto como un estado de plenitud. No digo que no me dé miedo, ni que no duela, ni me que no me cueste mucho, pero a la vez el hecho de ir más allá, de llegar a dónde he llegado, me hace sentirme mucho más yo mismo. 

me doy perfecta cuenta que mis limitaciones físicas LE impiden hacer ciertas cosas, pero le pido que me permita compensarlo con otras cosas, no importa lo que sean, en donde esas limitaciones físicas mías no jueguen ningún papel. Dicho de otro modo, AMO, permítame "pagarle" por mis imperfecciones; he aprendido a confiar ciegamente en USTED.

soy SUYO AMO, realmente. Haga USTED conmigo lo que quiera.

SU esclavo